miércoles, 7 de septiembre de 2011

9.- No te dejes aconsejar por tu vecina.





No es muy frecuente, pero la verdad es que me ha sucedido en más de una ocasión. El cliente me discute la opinión contraponiéndola a la de su vecina, amiga, cuñado, pariente o amigo. E incluso en alguna ocasión la han llegado a traer al despacho.

En la mayor parte de los casos hablan sin tener un gran conocimiento del asunto, y se refieren a un artículo de prensa o la opinión que han oído en algún sitio.

No me estoy refiriendo a una consulta concreta ante una noticia o una opinión, sino a algo más serio.

Y en alguna ocasión también, la vecina, amiga, cuñado, pariente o amigo puede llegar a defender su posición airadamente, convenciendo con su vehemencia al cliente, aunque lo que defienda sea un auténtico disparate.

En estos casos, mejor que reflexione con cierto sentido común, pero si no lo consigue, mejor que le lleve el asunto su vecina.

viernes, 3 de junio de 2011

8.- Mejor un mal pacto que un buen pleito.


Lo habrás oído en más de una ocasión. El pacto garantiza un resultado mínimo frente al pleito que puede dártelo todo o quitártelo todo.
Y existe otro factor importante: el tiempo. El pacto es inmediato. El pleito tiene sus plazos. Para que te hagas una idea. En Barcelona y en los Juzgados de lo Social, la vista de un pleito por despido, se suele señalar a un mes desde la entrada de la demanda en el Juzgado. Luego espera un mes, más o menos para la sentencia.
Pero luego la sentencia puede ser recurrida al Tribunal Superior de Justicia y eso ya tarda más. Ponle un mínimo de 6 meses. ¡Y no te lo pierdas! Luego aún cabe recurso al Tribunal Supremo. Y están tardando alrededor de un año. (Y además he simplificado, porque caben muchos recursos por el camino).
Claro, si al final del recorrido te dan la razón, puedes haberte pasado cerca de dos años pleiteando.
¿Merece la pena esperar tanto? Solo tú lo puedes valorar.

jueves, 2 de junio de 2011

7.- Prevenir es mejor que curar.


Muchas veces ocurre que cuando alguien viene a consultar, ya es demasiado tarde. Si antes de dar un paso importante consultáramos con un abogado, sin duda evitaríamos muchos problemas que ni se nos ocurren.

¿Por qué cuesta tanto consultar a un abogado? ¿Es temor al precio? ¿A lo desconocido?

Si es así, pide precio de la consulta, pero es mejor poner una valla para no caerse que llamar a la ambulancia cuando estás abajo.

lunes, 30 de mayo de 2011

6.- Pide precio antes de empezar.


A lo mejor te resulta molesto. Pero evita sorpresas y desengaños. En la abogacía es difícil dar precio. Entre otras cosas porque antes de comenzar no puedes saber las horas que deberás invertir en un asunto.
Existen normas de honorarios orientativas en algunos colegios de abogados, pero son simplemente una referencia.
A pesar de todo, tienes que tener antes de empezar, una idea lo más aproximada posible de lo que te va a costar la defensa.
Y tienes que tener en cuenta también los gastos adicionales (Procurador de los tribunales, traducción de documentos; viajes de testigos, abogados etc., honorarios de peritos; fotocopias etc., etc.)
Pide que te calculen el coste antes de comenzar. Si no lo haces, cuando el pleito termine puede dar lugar a una discusión de lo más incómoda. Evitarla es muy fácil.

jueves, 26 de mayo de 2011

5.- No permitas que te cambien de abogado.


Te has tomado la molestia de buscar un abogado de tu entera confianza y lo has encontrado. Has trabajado codo con codo durante la preparación del juicio. Y de repente te anuncian que quien va a defenderte en juicio es otro.
No es que necesariamente el sustituto vaya a ser malo. Lo que ocurre es que tú no lo conoces y no le tienes confianza. No sabes si es bueno, malo o regular. Pero lo que parece seguro es que no conocerá el caso con detalle como su compañero. Y que tú estarás bastante más nervioso.

miércoles, 25 de mayo de 2011

4.- No ocultes nada.

A pesar de que esta instrucción es muy conocida, aún hay quien no lo explica todo. O da una versión atenuada de los hechos por temor o por vergüenza.
No hay cosa más temida que el abogado contrario te exhiba en juicio un documento que tu cliente te aseguró que no existe. Y que desmonte tu defensa.
Los abogados estamos acostumbrados a oír casi de todo. No tienes que “quedar bien”. Explica las cosas tal como son, sin apasionarte, sin poner salsa, si de algo no estás seguro lo pones de manifiesto, si tus afirmaciones son simples sospechas, también.
Si en la vista de un juicio, se pone en evidencia la manifestación equivocada del abogado, intencionada o no, éste pierde toda credibilidad frente al juez.
No permitas que en tu pleito ocurra eso.

lunes, 23 de mayo de 2011

3.- No te dejes llevar por las marcas.

Ahora existen marcas de despachos de abogados. Parece que si no trabajas en un despacho con marca, no eres bueno. Y al revés. Parece que si trabajas en un despacho con marca, ya eres bueno. Y no siempre es así.
Por lo tanto, pregunta quién es el abogado que tratará tu asunto. Analiza su experiencia. Su especialización. Pregúntale por otros casos similares al tuyo. Busca referencias. Si no las encuentras, eres conejillo de indias.
Pregúntale como trabaja. Como va a relacionarse contigo. Qué grado de disposición va a tener. Si lleva otros asuntos simultáneamente que pueden robarle un tiempo excesivo. Pregúntale qué horario está disponible para atenderte y si puedes ocasionalmente llamarle incluso durante el fin de semana si lo precisas.
Asegúrate de que está especializado en el tipo de asuntos como el tuyo. Un abogado está facultado para llevar cualquier asunto de cualquier especialidad. Pero en la práctica, la complejidad de las normas y su cantidad, obliga a estar permanentemente al corriente de las sentencias que se van dictando, y eso solamente puede garantizarse cuando te especializas.

miércoles, 18 de mayo de 2011

2.- Trata de entender lo que te dicen.

Algunos abogados utilizan palabras en latín o frases hechas de difícil entendimiento. Los textos que se intercambian en los juzgados, están repletos de una terminología de difícil comprensión para alguien ajeno a ese mundo. Todo eso invita a abandonar. A rendirse. A renunciar a entender lo que dicen o lo que está pasando.
Te interesa enterarte al detalle. No hay nada que no pueda explicarse en palabras llanas y al alcance de cualquiera. Pide a tu abogado que te explique lo que no entiendes. Tienes todo el derecho del mundo, porque se trata de tu asunto y de tu abogado. No tengas miedo de parecer ignorante por hacer preguntas. Ninguno de nosotros nació utilizando esa terminología. Y tú te estás jugando mucho en ese pleito.

martes, 17 de mayo de 2011

1.- El pleito lo tienes tu. No tu abogado.

Suena obvio. Pero es frecuente ver como algunos clientes cuando salen de mi despacho, salen relajados pensando que yo ya me ocuparé de todo.
Yo te recomiendo que mantengas siempre la iniciativa, que controles los tiempos, los pasos, que pienses que el abogado es un instrumento a tu servicio porque sus conocimientos son básicos para que puedas librar la batalla que se te presenta.
No pidas que tu abogado se tome mayor interés por tu asunto que tú mismo. Si demuestras que tu asunto no te preocupa demasiado, sin duda transmitirás esa sensación a tu abogado y será difícil que éste se sienta motivado para llevar su asunto con mayor interés que tu.
A menudo se presentan clientes “muy ocupados” que no pueden “perder” demasiado tiempo con ese asunto. Que no tienen tiempo para buscar papeles o ni si quiera para acudir a la vista del juicio, que no les apetece llamar a nadie para que declare como testigo.
¿De verdad quieres ganar tu pleito? Pues tómatelo en serio. Pelea en primera fila y demuestra que tienes un gran interés. Aunque no tengas conocimientos jurídicos.

ABOGADO. MANUAL DE INSTRUCCIONES

Ha entrado muy nervioso. El problema le ha mantenido tenso todo el fin de semana. Al salir me ha dicho: " Me voy tranquilo, ahora todo queda en sus manos"
No es que me quiera comparar con una lavadora, pero no estaría de más unas cuantas instrucciones o consejos para tratar con abogados.
Primero.- El pleito lo tienes tu. No tu abogado.