miércoles, 7 de septiembre de 2011

9.- No te dejes aconsejar por tu vecina.





No es muy frecuente, pero la verdad es que me ha sucedido en más de una ocasión. El cliente me discute la opinión contraponiéndola a la de su vecina, amiga, cuñado, pariente o amigo. E incluso en alguna ocasión la han llegado a traer al despacho.

En la mayor parte de los casos hablan sin tener un gran conocimiento del asunto, y se refieren a un artículo de prensa o la opinión que han oído en algún sitio.

No me estoy refiriendo a una consulta concreta ante una noticia o una opinión, sino a algo más serio.

Y en alguna ocasión también, la vecina, amiga, cuñado, pariente o amigo puede llegar a defender su posición airadamente, convenciendo con su vehemencia al cliente, aunque lo que defienda sea un auténtico disparate.

En estos casos, mejor que reflexione con cierto sentido común, pero si no lo consigue, mejor que le lleve el asunto su vecina.