No es muy frecuente, pero
la verdad es que me ha sucedido en más de una ocasión. El cliente me discute la
opinión contraponiéndola a la de su vecina, amiga, cuñado, pariente o amigo. E
incluso en alguna ocasión la han llegado a traer al despacho.
En la mayor parte de los
casos hablan sin tener un gran conocimiento del asunto, y se refieren a un artículo
de prensa o la opinión que han oído en algún sitio.
No me estoy refiriendo a
una consulta concreta ante una noticia o una opinión, sino a algo más serio.
Y en alguna ocasión
también, la vecina, amiga, cuñado, pariente o amigo puede llegar a defender su
posición airadamente, convenciendo con su vehemencia al cliente, aunque lo que
defienda sea un auténtico disparate.
En estos casos, mejor que
reflexione con cierto sentido común, pero si no lo consigue, mejor que le lleve
el asunto su vecina.
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