miércoles, 25 de mayo de 2011

4.- No ocultes nada.

A pesar de que esta instrucción es muy conocida, aún hay quien no lo explica todo. O da una versión atenuada de los hechos por temor o por vergüenza.
No hay cosa más temida que el abogado contrario te exhiba en juicio un documento que tu cliente te aseguró que no existe. Y que desmonte tu defensa.
Los abogados estamos acostumbrados a oír casi de todo. No tienes que “quedar bien”. Explica las cosas tal como son, sin apasionarte, sin poner salsa, si de algo no estás seguro lo pones de manifiesto, si tus afirmaciones son simples sospechas, también.
Si en la vista de un juicio, se pone en evidencia la manifestación equivocada del abogado, intencionada o no, éste pierde toda credibilidad frente al juez.
No permitas que en tu pleito ocurra eso.

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