martes, 17 de mayo de 2011

1.- El pleito lo tienes tu. No tu abogado.

Suena obvio. Pero es frecuente ver como algunos clientes cuando salen de mi despacho, salen relajados pensando que yo ya me ocuparé de todo.
Yo te recomiendo que mantengas siempre la iniciativa, que controles los tiempos, los pasos, que pienses que el abogado es un instrumento a tu servicio porque sus conocimientos son básicos para que puedas librar la batalla que se te presenta.
No pidas que tu abogado se tome mayor interés por tu asunto que tú mismo. Si demuestras que tu asunto no te preocupa demasiado, sin duda transmitirás esa sensación a tu abogado y será difícil que éste se sienta motivado para llevar su asunto con mayor interés que tu.
A menudo se presentan clientes “muy ocupados” que no pueden “perder” demasiado tiempo con ese asunto. Que no tienen tiempo para buscar papeles o ni si quiera para acudir a la vista del juicio, que no les apetece llamar a nadie para que declare como testigo.
¿De verdad quieres ganar tu pleito? Pues tómatelo en serio. Pelea en primera fila y demuestra que tienes un gran interés. Aunque no tengas conocimientos jurídicos.

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